Sembrando la Minería del Mañana

en Web en M2015
2007
Alfonso Cruz. Universidad Alberto Hurtado
La ruta a la innovación en Chile

Es difícil pensar en economías modernas sin el concepto de Innovación Tecnológica. Mal entendida durante años como la simple fabricación de artefactos, hoy se la considera un componente básico de cualquier modelo de desarrollo, cuyos rendimientos casi no tienen límites.

La innovación debutó en el mundo político y económico de Chile en julio de 2004, cuando ingresó a la Cámara de Diputados un proyecto de ley que proponía la creación de un Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC), cuyo objeto era financiar iniciativas para incrementar la capacidad de innovación de nuestro país.(1) En el proyecto se planteaba obtener estos fondos a partir de un impuesto a la minería.

En agosto de 2007 el ejecutivo presentó una segunda indicación sustitutiva donde se establece que el Presidente de la República elaborará una “Estrategia Nacional de Innovación para la Competitividad” para un período de doce años con actualizaciones cada cuatro. La indicación crea el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, integrado por siete expertos en distintas áreas relacionadas con innovación (del sector público, empresarial y científico-académico), que asesorará a la Presidencia de la República en la elaboración y actualización de esta estrategia y en la definición de criterios para la asignación de los recursos del FIC. Crea también el “Comité de Ministros para la Innovación”, que tendrá la responsabilidad de implementar y evaluar la Estrategia Nacional de Innovación para la Competitividad y por tanto el encargado de ejecutar los recursos del FIC. Este comité será presidido por el Ministro de Economía y estará integrado por los Ministros de Hacienda y Educación.

Aunque la tramitación de este proyecto ha sido lenta, ha abierto una discusión relevante. Con el FIC serán cuantiosos los nuevos recursos públicos destinados a este tipo de actividades (2), por tanto es fundamental asegurar su uso eficiente y eficaz a través de una estrategia nacional de innovación que esté primero bien diseñada y luego bien implementada.

El Poder de la Innovación y la Tecnología

Para lograr los consensos, apoyos políticos y visión de largo plazo que un proyecto de esta envergadura y complejidad requiere, es primordial concordar qué entendemos por innovación y tecnología, y profundizar en la comprensión de su relevancia para el desarrollo económico y social de Chile. La tecnología no significa máquinas ni software, como muchas veces se cree, sino el conocimiento que está embebido en ellos... y en personas. La palabra tecnología proviene de los términos griegos tekne, que significa “oficio”; y logos, que significa “conocimiento”. El concepto involucra tres elementos centrales: un conjunto de conocimientos, una aplicabilidad de ese conocimiento y una finalidad utilitaria de éste. Es un tipo de conocimiento que no puede ser codificado totalmente a través de palabras, números o fórmulas, como ocurre con el conocimiento científico, ni transmitido fácilmente, ya que tiene una componente tácita que requiere ser aprehendida a través de la experiencia. La tecnología no mantiene su valor en el tiempo, es difícil de proteger y su desarrollo requiere, por lo general, de largos períodos. En la actualidad es creada en forma sistemática por millones de personas y se destinan anualmente miles de billones de dólares para desarrollar la. Gracias a este esfuerzo, la creación de conocimiento tecnológico se ha acelerado durante las últimas décadas: actualmente se duplica en menos de diez años.

La innovación es el proceso dinámico a través del cual una nueva idea, un nuevo conocimiento, se implementa para crear nuevo valor y significativo para la sociedad. Innovar no es mejorar ni expandir lo existente, sino que crear una nueva propuesta de valor (3). La innovación es de carácter tecnológico cuando comprende un “cambio técnico” en los productos (bienes o servicios) o procesos de la compañía. La invención del salitre artificial es un ejemplo de una innovación de producto que tuvo como consecuencia el colapso de la industria chilena del salitre. El cultivo del salmón es un ejemplo de una innovación de proceso que tuvo como consecuencia la creación de una nueva industria en Chile que actualmente exporta cerca de US$2,500 millones al año. La literatura también reconoce innovaciones en los modelos de negocios: un buen ejemplo es la compañía de café Starbucks, que ideó una nueva y exitosa forma de servir un producto clásico (este tipo de innovación en modelos de negocios no necesariamente tiene una componente tecnológica).

Los premios Nobel de Economía Kenneth Arrow y Robert Lucas, entre otros autores, argumentan que la innovación y creación de conocimiento tecnológico son componentes esenciales del desarrollo económico de las naciones, dado que éstos pueden crecer sin límites y con rendimientos crecientes de productividad, a diferencia de los tradicionales factores productivos de capital y trabajo que exhiben rendimientos decrecientes (4). A su vez, como el conocimiento es un bien de carácter público “no rival” y tiende ser “no excluible”(5), puede ser utilizado por diferentes personas simultáneamente y no se reduce con el uso (como en el caso de bienes y servicios). Las derivaciones económicas de estas características son externalidades positivas producto del derrame de los nuevos conocimientos tecnológicos creados en las organizaciones/empresas al resto del sistema productivo y que generan beneficios para la sociedad. Este derrame de conocimientos y los rendimientos crecientes de productividad funcionan como un mecanismo endógeno que acelera el proceso de crecimiento de los países.

La evidencia empírica avala lo anterior. Se ha logrado demostrar que las diferencias sistemáticas observadas en las tasas de desarrollo están asociadas, más que a la acumulación de los factores productivos como capital y trabajo, a la productividad de los mismos y específicamente a la productividad total de factores (PTF), la que está estrechamente relacionada con el progreso tecnológico y la innovación. Dado el carácter endógeno del crecimiento económico, los autores mencionados plantean que éste debe ser impulsado deliberadamente desde el cambio tecnológico y la innovación que tienen lugar en el sistema productivo de los países. Así, son necesarias políticas económicas e institucionalidad que favorezcan un ambiente estimulante para la inversión en esta materia por parte de las empresas, pero sin alterar el juego de las fuerzas del mercado y sus señales de precios.

¿Es Chile Un País Innovador?

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  • mineria2015 Chile - [ 23 | 01 | 2008 - 13 : 01 ]

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