Se ha potenciado como propuesta de desarrollo regional el aprovechamiento integral de los beneficios asociados a una determinada industria destacando entre éstos, los encadenamientos productivos y de servicios.
En el caso de nuestras zonas mineras, la estrategia de desarrollo es no sólo potenciar la extracción y procesamiento de los recursos mineros, sino que acelerar el desarrollo de las muchas actividades "aguas arriba" y "aguas abajo" que tiende a aglomerarse naturalmente en torno a estas labores.
Tal estrategia, pues, trata de acelerar y no contradecir las tendencias naturales del mercado, potenciando los encadenamientos "hacia atrás", hacia actividades proveedoras de insumos, equipos e ingeniería así como los encadenamientos "hacia adelante", hacia actividades procesadoras y usuarias de los recursos naturales. En efecto, se trata de acortar el tiempo en que los clusters incipientes en torno a nuestra rica base de recursos naturales pueden convertirse en
"clusters maduros" como los existentes en los países actualmente desarrollados también ricos en recursos naturales, es decir, cluster evolucionando cada vez más hacia una mayor proporción de valor agregado derivado de las actividades más complejas, sofisticadas y por ende más intensivas en conocimientos especializados.
Como la base del cluster está en realizar una mirada al sistema asociado al recurso minero y la búsqueda de generar mayor valor, habría que esperar que el desarrollo de la conformación del cluster esté asociado a mantener y mejorar la competitividad del sistema, no sólo en base a su ventaja natural, sino crecientemente en base a mejoras en productividad. Es decir, sin progreso tecnológico y “social” la evolución del cluster no existirá, limitándose a la "renta pura" de la fase extractiva.
El objetivo entonces no es sólo creación de parques industriales, programas de desarrollo de proveedores o políticas de promoción, ya que es muy fácil caer en círculos viciosos de poca eficacia (clientelismo, controles débiles, falta de criterios técnicos, etc., en resumen, dólares para los intermediarios) por sobre todo al no proveer políticas en favor de la competencia de los distintos actores.
Nuestro sistema de valor minero fundamentalmente está asociado a encadenamientos aguas arriba y al lado, y con un nivel de externalización digamos, acorde con la productividad del sector de proveedores/contratistas existentes. Y esto último debemos relevarlo como el acento de esta etapa de desarrollo del cluster minero.
Además de las alzas de precios de insumos y productos que operan positivamente correlacionados con el precio del petróleo y cobre, entre otros, un efecto en los mayores costos de las empresas mineras es el concepto por “Servicios de Terceros”. Ok., ojalá que sea producto del mismo efecto precio y no un efecto de productividad, pero al ser una de las medidas más claras de la real contribución de las relaciones al interior del cluster, debemos tenerla en consideración.
Para iniciar la discusión, creemos que verdaderamente es un efecto de productividad dado que existen distintos aspectos “conductuales” que no se observan positivamente en esta red de valor, y que sí son característicos de los clusters maduros.
Mostramos tres aspectos que a nuestro juicio son evidentes, pero que son claves en el desarrollo del cluster ya que apuntan directamente a la obtención de valor al sistema y por ende al desarrollo regional, que por lo mismo deben ser incorporados en la agenda.
1. Por muchas políticas públicas que existan, cuando empiece el ciclo de baja de precio sino es antes, los “mandantes” deberán privilegiar aquellos proveedores/contratistas que entreguen el mayor valor a sus intereses empresariales, traducidos en precio, servicio y calidad, con lo cual bajo la situación de hoy, no pocos de los actuales empresas de servicios se enfrentarán con problemas. Esto debiese generar un sentido de urgencia para aumentar sustantivamente la productividad y calidad de los servicios entregados, bajo los parámetros de satisfacción y eficiencia del sistema de valor (RSE y ley de régimen de subcontratación incluida).
Esta mayor competitividad no sólo se refiere a lo tradicional, vinculado con los procesos de cada proveedor (innovación, tecnologías, innovación y tecnologías) sino también con una mayor especialización y focalización de los productos y servicios entregados, y una profundización del encadenamiento en los procesos de los propios proveedores y contratistas (“Hub de proveedores”)
2. La competitividad del sistema, se basa en la búsqueda real de las empresas mineras por mayor productividad e innovación en esta red. Al mirar cómo las mineras gestionan esta relación, uno observa que también es un quiebre que debe ser cubierto. Existe una muy baja participación de los proveedores en el diseño de soluciones, los límites de batería de los servicios impiden al proveedor administrar adecuadamente riesgos, economías de escala, inversiones u otras variables que le permitan entregar ofertas de valor altamente productivas; sin mencionar, la débil relación con los centros de investigación, universidades, etc., entre otros.
3. La competitividad de esta red está fundamentalmente sostenida en su capital social, la cual es una tarea pendiente a la luz de lo alcanzado por el Cluster del Salmón, como por ejemplo. Solamente un ejemplo menor, el sentido de pertenencia a esta red minera de valor no es ni cercano a ser “equilibrado”. Obviando el tema salarial, dónde prefiere estar un profesional de la minería, en una empresa minera o trabajando en una empresa contratista?
Lo importante es reconocer y no olvidar que el desarrollo del Cluster va de la mano de las tendencias naturales del mercado, y que una señal fuerte que deben recoger y hacerse cargo hoy los actores del Cluster minero, es el alza de costos de producción. Entregar soluciones a este problema debe ser la meta del Cluster, demostrando de este modo un gran paso en su consolidación y credibilidad como real encadenamiento productivo. Porque insistir en metas del tipo: número de empresas instaladas o creadas con base tecnológica, o número de aquellas que exportan productos/servicios, o incremento de compras a la industria regional, no sólo es mezquino sino también irresponsable con el país.